La salud según la Organización Mundial de la Salud, es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, es un proceso vital complejo, en el que intervienen elementos psicoeducativos y socioculturales. Es importante poner en práctica el desarrollo de hábitos saludables para mejorar el bienestar y promover cambios para  mejorar nuestra salud y  la de la comunidad.

Entre los diversos hábitos destacan la instauración de una dieta adecuada, basada en el modelo mediterráneo, incluyendo todos los tipos de alimentos.

Alimentarse bien consiste en proporcionar nutrientes adecuados a nuestro organismo a través de los alimentos que comemos, para ello es importante realizar 5 comidas al día, cocinar con aceite de oliva que confiere propiedades protectoras frente a las enfermedades cardiovasculares y utilizar sal yodada.

Consumir alimentos de origen vegetal: frutas, verduras, legumbres y frutos secos, ya que ayudan a prevenir enfermedades y algunos tipos de cáncer, al igual que productos lácteos como fuente rica en calcio y fósforo. Debemos realizar un consumo moderado de carne roja y procesada, en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos.

El pan y alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz, integrales…) deberían formar parte de la alimentación diaria. Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados. Dulces y bollería  consumirlos ocasionalmente.

Cocinar  pescado 1 -2 veces a la semana a base de pescado azul por sus propiedades beneficiosas. El consumo de tres o cuatro huevos a la semana es una buena alternativa a la carne y el pescado.

El agua es fundamental en nuestra dieta. El vino es un alimento tradicional con efectos beneficiosos, consumiéndolo en la edad adulta y con moderación.

Independientemente de una correcta alimentación es  conveniente la realización de actividad física diaria, bien con familia o en compañía. El deporte aporta muchos beneficios para la salud y  en la calidad de vida. Ayuda a quemar calorías en vez de almacenarla como grasa, reduce el riesgo de sobrepeso y obesidad, disminuye la presión arterial y los niveles de colesterol, aumenta  la resistencia física y mejora la autoestima y el rendimiento escolar, beneficia nuestra salud mental, por ello es tan recomendable ponerla en práctica día a día tomando contacto con los demás y nuestro entorno.